Nuestra historia

El Centro Gallego de Valencia se fundó el 21 de febrero de 1966. Su creación respondió a la necesidad de agrupar a los gallegos y simpatizantes residentes en Valencia y sus alrededores para fomentar los lazos de amistad, la cultura y el auxilio mutuo entre sus miembros. Actualmente, la institución cuenta con el número 73 en el Registro de Asociaciones de la Comunidad Valenciana

Primeras décadas y consolidación

Desde su fundación hasta finales de los años 90, el centro funcionó como el principal punto de encuentro para la comunidad gallega en la región. Durante este periodo se organizaron numerosos eventos culturales, gastronómicos y religiosos. 

Entre los hitos de esta etapa destacan la creación de la biblioteca de la entidad y la formación del grupo de baile gallego, que estuvo originalmente a cargo del humorista Moncho Borrajo (originario de Baños de Moulgas, Orense) mientras realizaba sus estudios en la ciudad de Valencia.

Evolución y etapa actual

Tras un periodo de inactividad a comienzos de siglo, la Associació d'Amics de la Gaita de Valencia asumió el papel de referente cultural, manteniendo la oferta de cursos de instrumentos tradicionales, baile y exposiciones. Esta situación cambió el 3 de abril de 2011, cuando en asamblea se aprobó que la Junta Directiva de dicha asociación asumiera la gestión del Centro Gallego de Valencia para reactivar la institución de manera formal.

En la actualidad, bajo la presidencia de Manuel Fortes Pérez, el centro tiene su sede social en Massanassa y se imparten algunas de las clases en el Colegio Padre Catalá de Benimaclet,

Operamos no solo como un centro social, sino como una auténtica academia de patrimonio inmaterial. A través de nuestras clases de gaita y danza tradicional, nos aseguramos que el legado de nuestros ancestros siga floreciendo en el Mediterráneo, además de participar activamente en la vida cultural y social de Valencia a través de diferentes eventos, celebraciones y colaboraciones con otras entidades.

Te invitamos a formar parte de esta historia viva donde la "morriña" se transforma en alegría en comunidad, asegurando que, para los gallegos de Valencia, Galicia nunca esté realmente lejos.